Las Piedras del Diablo en Tibacuy
Cuenta la leyenda que en una de las eras cósmicas aborígenes Muisca - Sutagao o de las primeras culturas, cuando el diablo se aburría se iba para la vereda San José a jugar tejo solo, donde cogía las grandes rocas que hay en estas laderas, se sentaba en el cerro tutelar Peña Blanca o Eca Apkihipziu (Tierra sagrada y fronteriza donde se une el cielo con la tierra) colindando con el poblado de Ciénaga o Fihizca y las lanzaba con fuerza a través de este valle hasta el cerro Fusacatán, y dando grandes saltos y estruendosos gritos llegaba hasta allá, atrapaba las rocas, se sentaba en el Fusacatán y las lanzaba nuevamente hasta el de Peñas Blancas y así sucesivamente hasta que despuntaba el alba. Pero una noche que se pasó de totumas se emborrachó con chicha chibcha, le amaneció y al saltar del Fusacatán a Peña Blanca el sol le quemó las costillas y jamás volvió a jugar tejo, quedando tiradas aquellas grandes rocas en San José, adornando estas bellas tierras.

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